Otra aspecto que señalaba en mi artículo a que me he
referido, tiene que ver con el tamaño del Estado. Decía que los Estados
Modernos se caracterizan por tener administraciones reducidas, con capacidad y autoridad
suficientes para ejercerlas en democracias participativas. En este punto cabe
preguntar ¿es el tamaño del Estado el adecuado? El Estado ha crecido en los
últimos diez años, se han creado nuevos Ministerios y Servicios Públicos, ha
crecido el gasto público.
Sebastián Edwards en el mismo artículo citado
anteriormente señalaba que "el rol del Estado es importante y esencial,
pero para esto no se necesita un Estado grande, sino fuerte pero limitado.
Incluso sugiere que todas las empresas incluido CODELCO, deben conformarse como
sociedades anónimas a la brevedad. Una vez que las Empresas se privaticen, a lo
menos el 30% de las acciones debiera venderse a los fondos de pensiones, a los
trabajadores y al público en general".
¿Debe el Estado asumir eventuales riesgos que podrían
presentarse como por ejemplo: un nuevo Davilazo en Codelco, o una caída del precio
del cobre por una desaceleración de la economía mundial y particularmente de China
el mayor consumidor actual, o que la tecnología permita crear un material
sustituto del cobre, o que la ley por tonelada de material extraído baje a un
nivel que haga menos rentable la operación de las minas de cobre.
No hay que olvidar lo que ocurrió en el norte de Chile
con el auge del salitre, los alemanes inventaron el salitre sintético y la
economía chilena sufrió un tremendo impacto. Humberstone es un testimonio de
ello. Además no debemos olvidar otras situaciones en empresas del Estado, en
que los Directorios tomaron acuerdos de cancelar indemnizaciones que se pagaron
ejecutivos de ENAP (Empresa Nacional de Petróleos) Correos y ENAMI, (Empresa
Nacional de Minería) que puede que legalmente haya sido correcto, pero ética y
moralmente muy reprochable. No sería conveniente que situaciones como esa
sucedan nuevamente, pero, como dice la letra del tango, la historia vuelve a
repetirse.
Estas contingencias que podrían volver a
ocurrir, son más propias que las asuma el sector privado. Por otra parte las
empresas del Estado, especialmente como las señaladas requieren inversiones
importantes para seguir siendo eficientes y competir en el mercado mundial,
distrayendo recursos que el Estado debiera destinar a sectores más prioritarios
y en los cuales tiene un rol relevante como por ejemplo: educación, salud, seguridad
y vivienda, por señalar algunos.
Por otra parte, como señalaba Sebastián Edwards, en la
entrevista antes mencionada, cito textual "es un escándalo que en Chile
existan dos regímenes de control, supervisión y gobernabilidad de las empresas.
Uno para el Estado y otro más transparente y exigente para el resto".
En un seminario del Colegio de Ingenieros efectuado en
Junio de 2004, en el que asistieron más de 300 profesionales, esta entidad hizo
una propuesta de tener seis Ministerios en Chile. No sé si el número adecuado
es seis, ocho o diez, lo que parece excesivo es que sean los veinte que
actualmente son. La posibilidad que un Ministro se reúna con el Presidente es
de uno a veinte. En teoría de la administración se enseña que un adecuado
"tramo de control" es el número de subordinados que permita al
ejecutivo o gerente, realizar de la manera más eficiente sus funciones de dirección,
supervisión, coordinación y control. Me da la impresión que veinte subordinados
son muchos.
Es frecuente escuchar a ejecutivos y políticos del Gobierno
decir que Chile tiene una de las administraciones más reducidas del mundo, es probable
que lo sea en número de funcionarios, pero yo me estoy refiriendo a su estructura
organizacional y en este aspecto es muy grande. Ha existido una tendencia muy marcada
en los gobiernos de la Concertación de ir creando organismos estatales,
últimamente, la prensa informaba que el senador Carlos Ominami es partidario de
darle rango Ministerial a la Comisión Nacional de Desarrollo Tecnológico, ya
que según el senador, sería la forma más eficiente de aplicabilidad a los
recursos provenientes del royalty a la minería.
El problema a mi parecer es que cuando se crea un
organismo o servicio estatal, es muy difícil, más bien casi imposible que éste
se desarme o desaparezca, aún cuando su inexistencia esté justificada. Esto
ocurre porque los organismos del Estado, para la clase política, en particular
para los partidos gobernantes, representan cuotas de poder, por lo tanto, son
reticentes a hacer desaparecer o desarmar organizaciones del Estado, porque les
significa perder poder y nadie de los que gobiernan quiere que eso suceda.
En el año 1992, David Osborne y Ted Gabler, publicaron en
Estados Unidos un libro titulado: "La reinvención del Gobierno y la
influencia del espíritu empresarial", el que provocó un fuerte impacto en
el sector público de ese país.
El presidente Bill Clinton tomó debida nota de los
consejos y orientaciones del libro, y encargó a su Vicepresidente Al Gore que
preparar un programa REGO (Reinvención del Gobierno) que circuló con el nombre
de Nacional Perfomance Review 1994, propuesta cuyo principio y filosofía se
resumía: "el Gobierno debe tomar el timón y remar menos", lo cual
permitió al gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, reducir el gasto
federal en US$ 108.000 millones, un poco más del actual PIB chileno.5
En el caso de Chile, los Ministerios podrían agruparse por
áreas o sectores homogéneos por ejemplo: a) área política (Ministerio del
Interior, Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio Secretaría General de
la Presidencia, Ministerio Secretaria General de Gobierno); b) área económica y
financiera (Ministerio de Economía, Hacienda y Planificación) c) área social
(Ministerio de Educación y Cultura, Justicia, Trabajo y Salud) d) área defensa
y seguridad (Ministerio de Defensa e) área productiva (Ministerio de Agricultura,
Minería y Corfo f) área de infraestructura (Ministerio de Obras Públicas y
Vivienda g)área de Transporte, Comunicaciones y Tecnología (Ministerio de
Transporte, Telecomunicaciones y Tecnología). Cada área estaría a cargo de un
Ministro y los actuales Ministerios a cargo de un Viceministro o Subsecretario.
En resumen ocho ministros y veinte viceministros o subsecretarios. El gobierno
francés tiene una organización ministerial un poco parecida a esta propuesta.
Este es otro desafío para el Estado, avanzar en el
estudio y definición de cual es el tamaño más adecuado y óptimo para los
tiempos actuales.